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Cartas de Papá Noel

PB and goblins

 

~ Artículo escrito por Baillie Tolkien, quien organizó y editó las Cartas de Papá Noel, publicado en inglés, en 1976, tres años después del fallecimiento el autor.
Encontrará una selección de las ilustraciones creadas por J.R.R. Tolkien para sus hijos y enviadas «desde el Polo Norte» en nuestra galería «Dibujos de Papá Noel». ~

En mi introducción a las diferentes ediciones inglesas de libros basados en las Cartas de Papá Noel, he relatado su historia desde la primera carta, recibida en 1920 por John, el hijo mayor de J.R.R Tolkien, quien entonces tenía tres años de edad. Su segundo hijo, Michael nació en octubre de ese mismo año, el tercero, Christopher, se unió a ellos en 1924 y su hermana, Priscilla, en 1929. Hasta finales de 1943 les llegó una carta cada año, y durante aquel periodo de tiempo las cartas y el mundo del Polo Norte fueron evolucionando y se hicieron cada vez más apasionantes. Varios recursos vinieron realzar su aparente autenticidad, como las cartas escritas por los ayudantes de Papá Noel a los niños. Además, los niños también mandaron cartas al Polo Norte.

A lo largo de este periodo de 23 años, Elfos de la Nieve, Gnomos rojos, Hombres de Nieve, Osos de las Cavernas, y los sobrinos del Oso Polar, se unieron a Papá Noel y al Oso Polar y las aventuras desarrollaron elementos que obviamente emanaban de la misma imaginación que había creado la Tierra Media.

En armonía con el clima de la obra publicada, la introducción evita la pregunta sobre la verdadera identidad del autor de las cartas, que era el  mismísimo J.R.R Tolkien, por supuesto. A lo largo del periodo en cuestión, los mayores guardaron el secreto a medida que iban descubriendo la verdad sobre Papá Noel , de manera que los más jóvenes pudieran seguir disfrutando del entusiasmo y del misterio en torno a las cartas. Christopher ya tenía sus sospechas (sin duda fomentadas por sus compañeros de escuela, que le incitaban a reconsiderar su creencia en Papá Noel) cuando dio con un dibujo que su padre había dejado sobre el escritorio para ir a contestar el teléfono. Este dibujo, que se halla al final de la última edición, representaba la Tierra y el Universo.

A la muerte del autor en 1973, pensábamos que las cartas estaban perdidas. Fue entonces cuando, con gran alegría, las vimos resurgir en su totalidad de la inmensa cantidad de papeles que Tolkien había conservado durante toda su vida.

Por supuesto, no habían sido escritas para ser publicadas, pero resultaba atractiva la idea de reunirlas en un libro. Christopher aún daba clases en la universidad de Oxford, y la organización de los papeles de su padre más la preparación de la edición póstuma de Sir Gawain y de Pearl, ocupaban  todo su tiempo, por no mencionar el trabajo preparatorio sobre El Silmarillion. Y como yo misma tenia experiencia editorial, y además podía consultar a Christopher fácilmente, me encargaron examinar las cartas con vistas a hacer con ellas un libro.

Iba a ser la primera publicación póstuma de un texto de Tolkien, por lo que nuestro proceder fue cauteloso. La primera edición que apareció en Inglaterra en 1976 (en España en 1983), era una selección de las cartas, algunas de ellas corregidas y abreviadas, que incluía cierto número de ilustraciones y otros elementos visuales como sellos y sobres. Desde entonces el libro ha sido revisado varias veces.

En 1999, la fidelidad y el entusiasmo creciente de los lectores  por las obras de Tolkien publicadas después de su muerte nos animaron a volver a las cartas e ilustraciones originales, con el fin de realizar una nueva edición que incluyera muchos elementos hasta entonces dejados de lado, y entregar  el volumen aumentado del que disponemos hoy en día (modificamos también el título en inglés).

Puesto que las cartas no fueron precisamente concebidas, y menos redactadas, como un relato coherente, se pueden hacer algunas críticas en cuanto a la forma del libro. Se ha dicho que el texto era demasiado complejo para niños en edad de creer en Papá Noel aunque, lo lea en voz alta un adulto. Pero muchos niños confirmaron lo contrario, y el libro encontró un público entusiasta en muchas familias. Algunas personas nos contaron como incorporaron las cartas a sus propias celebraciones Navideñas, leyendo la primera en determinado día antes de Navidad, para poder llegar a la última carta en Nochebuena. Incluso inspiraron a otras familias a mantener correspondencia con Papá Noel. En nuestra propia familia, fue Christopher quien durante años escribió cartas destinadas a ser descubiertas por nuestros hijos, mientras que yo me encargaba de los dibujos.

El encanto de las cartas de Papá Noel y de sus ilustraciones es indudable. Las cartas tienen también cierto interés histórico y biográfico, cubriendo gran parte del periodo que va desde la primera guerra mundial hasta la segunda (cuando fue escrita la última carta, Michael  había estado en el ejercito durante tres años, y Christopher se acababa de incorporar a la Royal Air Force). Por otro lado, nos proporcionan una idea de la vida de los Ingleses en aquella época, y de la familia Tolkien en particular. Además, podemos observar de nuevo cómo el mundo inventado por J.R.R Tolkien penetraba cada rincón de su vida diaria, incluso en los garabatos que dejaba en los periódicos en los que hacía sus crucigramas, y que después utilizaba para futuros proyectos. Mientras tanto, Elfos, Duendes y quizás incluso la sombra de Gandalf en el propio de Papá Noel, imponían su presencia en el seno de sus fiestas Navideñas.

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Ediciones en español: 1983 Minotauro-Edhasa, 1995 (ensobradas) Minotauro, 2006 El Aleph editores.



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