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J.R.R. Tolkien y Fantasía

¿Qué es fantasía?
¿Era J.R.R. Tolkien un autor de fantasía?

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¿Qué es la Fantasía? ¿En qué difiere de la Ciencia Ficción?

Este género apareció a finales del siglo XIX, y sigue estando de moda desde el éxito de El Señor de los Anillos, y, en particular, desde los años 90. Permanece, sin embargo, difícil de definir, y contiene muchos subgéneros: Fantasía Heroica o Épica, Alta Fantasía, Fantasía Oscura… Sin embargo, coincidimos en una definición resumida:

1°) inclusión de elementos fantásticos en la coherencia interna.

2°) el marco es un mundo (o una época) imaginario,

3°) en el cual el entorno «medieval» (al cual se alude con sus representaciones más sencillas) y el desarrollo tecnológico son coherentes con aquella época.

Para simplificar, se puede decir que en una novela de fantasía, hay dragones, pero no hay platillos volantes; y sucede lo contrario en Ciencia Ficción.

¿Pertenece la obra de Tolkien al género Fantasía? ¿Fue él quien lo inventó?

Afirmar esto significaría etiquetar su obra y olvidarse de que El Señor de los Anillos, puede, por ejemplo, deleitar también a los aficionados a novelas «históricas»; pero si hubiera que clasificar la obra de Tolkien, podríamos vincularla con autores que él mismo cita en su correspondencia (ver nuestra sección sobre las Cartas) como William Morris (1834-1896, artista y autor, miembro del movimiento Arts and Crafts de la hermandad Prerrafaelita); Lord Dunsany (1878-1957, autor irlandés); o E.R. Eddison (1882-1945). (Ver nuestros Enlaces.)

La Fantasía es un género que Tolkien modificó profundamente y aunque, desde los años 60, son muchos los autores que se inspiran y hacen referencia a él, no fue Tolkien quien lo inventó.

¿Pueden considerarse las obras de Tolkien como simples novelas de «evasión», por el hecho de pertenecer al mundo de la Fantasía?

Es un error pensar que el hecho de inclinarse por el mundo de la fantasía fuera algo gratuito. Tolkien optó voluntariamente por la fantasía con el fin (es una de las principales razones) de dejar al lector sin puntos de referencia, para incitarle a considerar de manera diferente el mundo que le rodea.
Según explica en su famoso ensayo Sobre los cuentos de hadas, vivimos apartados de la realidad, y sólo puede ayudarnos a recobrar una «visión clara» del mundo real la literatura fantástica, es decir, los «cuentos de hadas» para adultos (como El Señor de los Anillos), los cuales crean un «mundo secundario». ¡Qué lejos estamos entonces de una literatura que tendría como meta hacernos huir de la realidad!


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